lunes, 17 de febrero de 2014
Lucila
Pequeño escrito del 17 de mayo de 2013. Hecho por mi.
¿Alguna vez has tenido algún objeto al que aprecias demasiado, inclusive como a una persona? ¿Algo que a pesar de no poseer vida alguna te vuelve feliz y te alegra el día a día? Hay quienes sí, y hay quienes no, este caso en particular se trata de ella, Lucila. Ella, tan hermosa como la primera vez que la vi, tan fogosa y deslumbrante como aquel día, es a quien le debo mi felicidad y mis buenos momentos, a pesar de no ser el mejor conductor del mundo se apreciar cada detalle cuando la utilizo, y es que me hace sentir a gusto estando a su lado. Lucila es mi preciosa moto, con la que recorrí grandes distancias y conlleve magnificas aventuras, con quien pude contemplar los lugares más remotos y a la vez mas especiales. Ay... mi querida Lucila. Pero hay quienes en la vida dudosos de sus deseos se topa con coincidencias del destino y se ven forzados a tomar una decisión critica por su propio bienestar, quien dijo que la vida era simple y hermosa en su totalidad. En mis viajes inesperados me encontré con muchas sorpresas y sucesos inauditos, todos dignos de mención, pero ninguno como la vez que la conocí a ella, y junto a Lucila formo parte de mi vida. Una joven muchacha con la que compartí mis gustos, pasiones.. y mi corazón. Al cabo de días ella se convirtió en mi novia, y de meses en mi esposa, y es que esta muchacha tenía el don, de saciar todos mis deseos de hombre que con Lucila no podía llevar a cabo por razones obvias. Pero quien dice que la vida no da vueltas inesperadas y te hace tomar decisiones que uno no quiere, y es que entre ellas dos, solo podía haber una. Las discusiones no paraban, las preguntas y dudas en mi cabeza no me dejaban pensar, uno para vivir necesita amor, pero para amar necesita dar la vida. Y fue así como por la persona que vi lo hermoso de la vida renuncie a quien me dio mis días de felicidad, y es que al fin y al cabo uno en la vida no puede ser feliz sin arriesgar, y es necesario hacerle frente a las trabas para poder seguir viviendo, y de esta manera no la volví a ver, ni volví a viajar, ni a visitar lugares remotos, me quede varado en un solo lugar, junto al amor de mi vida. ¿Quién sabrá si volveré a ser el aventurero de mi pasado?
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